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Anónimo Anónimo

La rigidez nos aprisiona

lunes, 20 de julio del 2009

 

Hay lugares de uno mismo que esperan vernos de regreso pues en el camino circular del universo interior que somos hay determinados puntos a los que hay que regresar para liberar en ellos aquello que por inamovible ya no puede permanecer estático más que como un símbolo que nos recuerde que lo que ayer fue de una cierta manera ya nunca tendrá una sola manera cierta.

Sin la rigidez de antaño la flexibilidad no habría venido a visitarnos pues nadie se visita a sí mismo sino más bien es lo distinto lo que es visitado.

Pero para que algo fijo pueda adquirir movimiento no basta con la ligera brisa pues ésta es recibida como una caricia que más bien reconforta sino que se necesita un fuerte golpe de viento dispuesto a repetir su empuje hasta mezclar su sonido con el crujir de las estructuras que al agarrar lo fijo lo convierten en rígido e inamovible.

Curiosa paradoja: nada que sea fijo puede prescindir de unas estructuras que lo sustenten pues todo lo rígido, por su propia naturaleza, se caería sin ellas. Por el contrario, todo lo que es flexible es libre pues no necesita nada que lo sustente ni mucho menos que lo agarre, pues cualquier cosa que sea flexible puede variar de posición sin quebrarse ni romperse.

Así, mientras la rigidez necesita apoyarse en algo ajeno a ella misma que la sustente, para lo cual crea su armadura a través de unas estructuras que la sostengan cada vez que se siente cuestionada, a la flexibilidad le sucede lo contrario pues se basta a sí misma para permanecer en cualquier posición o postura que desee sin depender de ningún otro fundamento que ella misma.

Entonces, ¿qué es lo que nos sustenta nuestra rigidez cuando viene a visitarnos? ¿Somos esa rigidez? ¿No lo somos?

¿Qué es lo que de mí está en cuestión cuando aflora mi rigidez? ¿Realmente lo que sucede en el exterior tiene el poder de cuestionarme como persona?

Y si no es así, ¿para qué estoy tan rígido? ¿Por qué no acepto posturas distintas a las mías? ¿Quizás me siento cuestionado por ellas?

¿Qué pasaría si fuera más flexible? ¿Tengo miedo de serlo?

Tal vez me haya acostumbrado a controlar tanto desde mi rigidez  que quizá tengo miedo de que si suelto el control dejen de suceder muchas cosas que en el fondo he hecho suceder yo mismo.

Si fuera así, parece obvio que si dejo de controlar tanto las cosas lo que sucederá en realidad será mucho más auténtico pues dejando un espacio de libertad a mi alrededor todo lo que suceda ya no lo habré traído yo .pues simplemente habrá sucedido.

Y lo que yo no traigo y simplemente sucede en mi vida es realmente para mí pues es fácil comprobar que las mejores cosas de nuestras vidas han venido hasta nosotros sin más.

Y es que la rigidez descansa en el miedo y es por tanto Control mientras que la flexibilidad descansa en la confianza y ésta es Libertad.

Entonces, ¿desde dónde quieres vivir tu vida?

Tu vida es tuya, así que tú decides el camino y cómo andarlo pues en esencia eres auténtica libertad.

El escenario de la vida

domingo, 03 de mayo del 2009

 

Hay momentos de inquietud en los que parece que nada se asienta sobre nada, que falta algo que nos dé sustento, que nos ofrezca su música de cortesía, esa clase de música que acompaña a los huecos pasos que se hallan vacíos del movimiento de un baile que no asoma pues está escondido tras las cortinas del teatro que siempre le ha estado esperando.

Fugaces momentos esperan tras ellas deseosas de ver como el telón abre paso a la escena que invita a los actores a mostrar sus naturales dotes de un arte que no puede perseguirse pues es él quién busca a quiénes tienen que representarlo, bien sea dentro de un drama o de una comedia.

Y quién querría representar un papel que no es suyo, que no le pertenece, pues si es la obra la que convoca a los actores a la escena por qué razón habrían de morir en ella si al morir cesaría la función y el teatro dejaría de esperar a quién pereció sin acabarla.

Acaso no sería más lógico permanecer vivo mientras dura el drama o la comedia, para actuar en ella y contentar al público que ilusionado aguarda en sus butacas a que la propia obra les sorprenda para salir del tedio que el estar expectantes les proporciona, ignorantes de que sentados en sus propias butacas forman parte de la obra pues de hallarse ausentes, las butacas vacías mostrarían a los actores que están viviendo un ensayo.

Y la vida no es un ensayo sino tal vez una obra inacabada, pues quién la empieza no sabe que ya está en escena y cuando andando el tiempo se incorpora ya de pie en el escenario que un día recorrió de cuatro patas se reconoce como parte de la escena pues siempre estuvo actuando en ella.

Y siendo la esencia del teatro la representación ante el público de la mayor variedad de personajes que las propia vida ha visto representados no debería de sorprendernos el juego de máscaras y personajes que cada actor desarrolla en el escenario  de la vida, con tanta entrega, con tanto ímpetu que a duras penas sabemos quién es el actor y quién el personaje pues la máscara tiende a adueñarse de quién la colocó sobre su rostro de manera que ya no recuerda la identidad que se esconde bajo la ilustre forma que la cubre.

Quizá por esta razón, dado el pleno desconocimiento que el propio actor tiene sobre sí mismo acostumbrado a perderse entre sus máscaras, sería aconsejable que en algún momento de la función el actor actuara en el uso de su propio rostro, sin máscara alguna, de manera que si en algún momento de la obra quizá por exigencia del propio guión, el actor tuviera que llevarse sus manos a su rostro cupiera la esperanza de que algún concreto rasgo de su auténtica cara pudiera recordarle quién fue antes de haberse perdido entre tantas personalidades carente de vida propia.

Y quién sabe si al recordar quién fue, le asaltará la pregunta de quién es ahora, de quién es en realidad, pues tal vez si la pregunta llega en un momento adecuado abrirá la inquietud de alguna respuesta.

Y hay inquietudes que al aguardar respuestas deciden no esperar más y escuchar el sonido que vive en su profundo silencio.

Y es que el silencio es música para quién sabe escuchar.

El jardinero del ser

domingo, 05 de abril del 2009

 

Para morar en lo sublime, en lo eterno, se necesita un vacío en el que devenga imposible abrir un espacio, un hueco, pues el auténtico vacío está libre de rincones en los que esconderse incluso de uno mismo.

Y podríamos preguntarnos acerca del sentido de escondernos de nosotros mismos y al hacerlo quizá observaríamos lo ilusorio de ese acto que adquiere sin embargo tal realidad que nos separa de nosotros mismos tal vez por toda una vida.

Parece imposible que uno pueda esconderse de sí mismo pero lo cierto es que muchas veces lo más cercano nos es completamente desconocido.

Convencidos de que la vida está a nuestro alrededor nos olvidamos de que todo lo que sucede en el exterior es un fiel reflejo de nuestro Arquitecto Interior, auténtico constructor de caminos y puentes en los que andamos y nos perdemos buscando afuera aquello que tan solo se encuentra adentro.

Concentrados en los detalles de nuestra obra y angustiados por cada desvío en el camino que no nos gusta ni apetece olvidamos que éstos no son casuales sino magníficos regalos de lo más profundo de uno mismo que contienen la información perfecta para encontrar la llave de la eternidad del Ser.

Ignorantes de que el auténtico viaje vive en nuestro interior recorremos a diario con tremenda ansiedad kilómetros y kilómetros de permanente búsqueda en la dirección más alejada de nosotros mismos consumiendo una felicidad que al no ser nuestra tan solo nos regala un tremendo vacío.

Y entonces nos preguntamos por qué un vacío tendría que ser un regalo si es el resultado de nuestro aparente fracaso por no haber conseguido alcanzar nuestros deseos y anhelos, hecho que automáticamente nos lleva a cuestionarnos nuestra propia valía.

La razón es tan simple que no solemos reparar en ella. El vacío que nos genera nuestro intento fallido de conseguir lo que queremos en nuestra vida exterior nos cuestiona y al hacerlo retira nuestra mirada del exterior y la dirige hacia nuestro interior.

Es nuestro Ser quién reclama nuestra atención pues obsesionados con producir a toda costa en el exterior nos hemos olvidado de nosotros mismos y al no saber quiénes somos nos hemos querido identificar son con nuestros más brillantes logros.

Y ese es el reclamo del Ser pues la conexión con nuestro propio vacío, con nuestra propia esencia, jamás la proporcionan nuestras medallas ni nuestros logros mundanos sino el sincero reconocimiento de nuestras propias sombras, de aquellos lugares de uno mismo que requieren de la amorosa atención del jardinero que sabe que las mejores rosas son las que ofrecen sus pétalos para transformarse y vivir.

Y aunque la vida está en la semilla, sin ese amoroso cuidado nuestra flor nunca crecería en el jardín.

Perderse para encontrarse

miércoles, 11 de marzo del 2009
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Hay momentos donde las noches más oscuras nos regalan las primeras luces del alba y ese despertar abre en nuestro interior nuevos caminos, tendiendo puentes entre los antiguos sucesos de un tiempo que se fue y los nuevos momentos que abren horizontes donde las más verdes praderas esperan nuestra llegada.

Aquella sensación de aquel tiempo detenido en una eternidad marchita y yerma ha dejado un amplio espacio a las agujas de un reloj que jamás retrocede pues la hora más exacta es la que está por llegar, aquella que aguarda los tranquilos pasos del caminante que al caminar es el propio lugar pues no está en ninguna otra parte.

Y cómo caminar tranquilo si cuando estoy en un concreto punto del camino mi mente ya se ha adelantado tantos pasos que no recuerdo como llegué hasta aquí, ansioso como estaba por finalizar mi recorrido.

Y que sentido tendría finalizar un recorrido en el que no he estado presente pues en mi ausencia no he podido observar que el viajero que llega no es el mismo que partió, o al menos no debería de serlo.

Un viaje, una aventura, no puede ser ajena al viajero que se adentra en ella, que se da el permiso necesario para que los días, las semanas, los meses, los años que dure su travesía lo vayan transformando, lo conviertan en el objeto de su propio viaje de manera que al cambiar el paisaje se vaya desprendiendo de su viejo equipaje, adaptándolo a las necesidades que la propia ruta, el propio recorrido, dibujen en su alma de eterno viajero.

Y que otra razón más importante podría haber para viajar que el hecho de disfrutar del propio viaje pues si la vida es un viaje para cada viajero que se embarca en ella que absurdo sería decidir sufrirla en cada instante olvidando su esencia y el motivo de tan largo viaje.

Entonces, cómo podría un viajero conocer el motivo de su viaje, razón de sus desvelos, pues viajar sin sentido acaba por agotar al viajero que sin saber adonde va solo tiene prisa por llegar a algún lugar y depositar allí su ansia acumulada en un largo y absurdo recorrido en el que al no reconocerse tampoco ha reconocido nada en el camino.

Siendo así, quizá cada caminante tenga un camino pues parece determinante que siendo diferente cada viajero también lo sean sus propios recorridos pero lo propio es de cada uno, y lo propio de cada viajero se encierra en su interior.

Luego el auténtico viaje por la vida nace en el interior de cada uno de nosotros, viajeros del tiempo y dueños de nuestro propio viaje, de manera que tan solo adentrándome en mi interior y recorriendo no sólo las extensas llanuras de mi alma sino también escalando mis propias montañas que me abre a los valles más hermosos de mi mismo podré navegar en los mares y ríos que me atraviesan y el Sol que luce en el exterior brillará en mí coloreando las nubes que me ocultaban de mi propio encuentro.

Y es que ningún viaje es auténtico si el viajero no está dispuesto a perderse en el interior de si mismo para encontrarse.

Y es que quizá olvidamos que quién se pierde tan solo puede encontrarse.

Valores que son

sábado, 21 de febrero del 2009

En el suave murmullo de las hojas empujadas por el viento vive el sonido del silencio, hogar de descanso de los guerreros del tiempo que rompieron sus cadenas para acudir al encuentro.

Un mundo reclamaba su presencia y fieles a su mandato divino despertaron de su prolongado descanso y se prepararon para su regreso, envuelta su memoria entre las cenizas del fuego de su antiguo destierro, errantes sus espadas de aquel tiempo en el que el honor de la lucha y la batalla mostraron al mundo que la defensa de la libertad pende sobre el hilo más fino que la más pequeña aguja fuera capaz de enebrar.

Hablamos pues de los guerreros del tiempo cuyas espadas eran la extensión de su propio corazón pues jamás atacaron sin razón, fieles a su misión divina de la eterna defensa de los valores más nobles cuya pureza irradiaba esa blanca luz que las más oscuras manos querían poseer.

Pero los valores no pueden ser poseídos por nadie pues son la eterna fuente que da de beber a aquellos corazones que atraídos por su belleza se acercan con humildad hasta ella. Acuden a esa fuente tan solo para contemplarla pues no se sienten merecedores del privilegio de beber de sus aguas, ignorando que la mera contemplación del agua que estancada refleja en su rostro el brillo del Sol se convierte poco a poco en el blanco espejo que ilumina esos valores en su rojo corazón.

Así la libertad, el respeto, la tolerancia, la honestidad, el honor, la justicia, la dignidad y la lealtad son valores que siempre han estado y estarán aunque su presencia en la vida del ser humano haya sido más o menos intensa según las épocas vividas.

Sin embargo, el mundo de hoy ha dado tristemente la espalda a los valores. Focalizados como estamos en los llamados "logros", en los resultados, y obsesionados por la velocidad en la obtención de los mismos, conscientes como somos de que con la misma velocidad con la que los hemos obtenido alguien nos los arrebatará de las manos, los valores se han convertido en un obstáculo, en una traba para el triunfo social que perseguimos.

Olvidados de que el triunfo en nuestro interior es mucho más valioso que el reconocimiento exterior que los demás otorgan a lo que hacemos pero nunca a lo que somos, los valores nos sobran pues creemos que alargan nuestros caminos en un mundo que vive únicamente de atajos.

Seguramente esta es la principal razón de nuestra continua ansiedad e insatisfacción pues al haber dejado de ser importante averiguar quién soy y qué hago aquí, en este mundo, para lo cual debo detenerme y observarme en relación con todo lo que hay a mi alrededor, he optado por olvidarme de mí y mi único objetivo es el de alcanzar metas o logros que hablen de mí por mí, intentando de esta forma que sean los demás quiénes me digan quién soy y que hago aquí.

Sin darme cuenta me he perdido en un camino de gran y grave exigencia para mí puesto que la aceptación y aprobación de mi mismo depende siempre de los demás quiénes me reconocerán o negarán aceptando o rechazando lo que hago, de manera que mi Ser estará en constante dependencia de mi hacer.

Y que terrible confusión la de pensar que soy tan solo aquello que soy capaz de hacer, aquello que reflejan mis resultados, pues cualquier persona es mucho más que sus logros puesto que en cada ser humano reside un potencial infinito que tan solo puede ser atisbado por aquél que olvidándose de sus etiquetas, propias y ajenas, es capaz de viajar por su interior para conocer quién es y qué tiene que entregar al mundo.

Y es el que siente que tiene algo que entregar al mundo desde quién cree ser, aventurándose en el viaje de averiguar no sólo quién es sino que es lo que viene a entregar, quién viaja hacia sus propios valores pues es corazón quién le guía en esa búsqueda de sí mismo en un camino que no sabe de atajos y en el que arte de la viva y abierta contemplación de todo lo que va sucediendo baña a su corazón con la luz que desprende el blanco espejo de sus propios y auténticos valores.

Y quién se adentra en el incierto camino hacia sí mismo y se abre a la aventura en cada instante enciende una luz sobre las sombras que viven en su propio equipaje, y al mirarlas bajo el destello de esa luz aprende por fin a amarlas.

Final Nueva Era: Nuevas Oportunidades

miércoles, 11 de febrero del 2009
Enricpor Enric

Con este post finalizamos la serie de tres con los que he compartido la Conferencia Nueva Era: Nuevas oportunidades.  Inicie la serie afirmando que mucho se habla, mucho se dice, pero sobre todo mucho se repite en este tiempo una palabra enfermiza: Crisis. 

Por supuesto no es cuestión de negarla, pero si es cuestión de complementaria señalando que los tiempos de crisis, son también tiempos de grandes oportunidades.  Oportunidades que solo se pueden apreciar y aprovechar si se tiene la actitud y la motivación adecuada, de modo que, mientras todos se inundan con la deseperación, se logre contemplar el camino para salir adelante.

Bien lo ha expuesto Don Daniele Viganò.  Aprovecha las tres últimas partes de su conferencia y por supuesto recuerda que hay que aprender y aplicar....buen provecho.

 

Seguimos con Nueva Era: Nuevas Oportunidades

martes, 10 de febrero del 2009
Enricpor Enric

En este post continua la Conferencia de Daniele Viganò en la Convención Anual de Dealers Derbi 2009.  Toda una conferencia con muchas lecciones que generan motivación para este tiempo que todos llaman de Crisis y yo Llamo de Oportunidades..

Buen Provecho...

 

Nueva Era: Nuevas Oportunidades

martes, 10 de febrero del 2009
Enricpor Enric

Mucho se habla, mucho se dice pero sobre todo mucho se repite en este tiempo de crisis.  Por eso, empresas como Derbi prefieren hablar distinto a su gente, a través de expertos en dos áreas fundamentales que sirven de propulsor para los tiempos que vivimos:  Motivación y Actitud.

Otra vez he tenido la oportunidad de escuchar a Daniele Viganò, Presidente del Grupo Revi Y Key21 Multiutility Network exponiendo la Conferencia Nueva Era: Nuevas Oportunidades.

La Conferencia está dirigida y personalizada para la empresa Derbi, pero contiene principios que pueden ayudar a cualquier empresa.

La podréis disfrutar en tres posts...Como siempre...Buen Provecho.

 

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Comentarios

La rigidez nos aprisiona (lerna)
Felicidades...(19 mar)
Detenerse para avanzar (joseplanas)
Gracias Rolman.Interesantísima aportación.Ni más que una piedra ni menos que un Dios o tal vez Dios ......(16 mar)
Detenerse para avanzar (Rolman)
¡Oeaohoo! detenerme un instante, es interesante.Veamos, a la primera pregunta de tan interesante ......(12 mar)
Besos y abrazos (sef)
hola que tal ese juego es un culo...(09 mar)
Detenerse para avanzar (joseplanas)
Gracias a ti Alegría.Las palabras, como tantas otras cosas, son fruto de la inspiración y tienen a ......(08 mar)

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