La capacidad de elegir
El ser humano es en sí mismo un abanico de opciones, un mundo de posibilidades.
Dicha realidad no es casual sino que tiene que ver directamente con nuestra esencia más profunda: nuestra condición de seres libres.
No existe en la naturaleza ningún otro ser que tenga en sí mismo la capacidad de elegir, la cual es privilegio único y exclusivo del hombre y de la mujer.
Sin embargo, resulta curioso observar como a lo largo de nuestra vida, especialmente de nuestra vida adulta, olvidamos en muchas ocasiones que somos libertad, puesto que nuestra capacidad de elegir nos acompaña allí donde vayamos y decidamos estar.
Es muy habitual que incluso ante cuestiones que aparentemente no tienen especial relevancia en nuestras vidas nos olvidemos, aunque sea momentáneamente, de nuestra capacidad de elegir. Capacidad también necesaria para gestionar decisiones de nuestra vida cotidiana que, sin ser trascendentales en sí mismas, pueden conducirnos por mejor o peor camino, dependiendo del acierto de nuestra decisión.
Por ello, es especialmente importante abrir nuestra capacidad de elegir por cuanto, ante un determinado problema o situación, el ser humano tiende a ver una sola salida, lo cual evidentemente le limita.
Para decidir, escucha tu emoción y verás como ésta se alinea con la opción que más se ajusta a tu propio sistema de creencias y valores. De esta forma, habrás decidido lo más adecuado para ti.
Tienes la capacidad de elegir, es tuyo el camino.
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