Disfruta de tu responsabilidad
Cuantas veces la palabra "responsabilidad" nos asusta, nos hace huir en dirección contraria cuando deberíamos aceptarla de forma natural porque forma parte de la vida.
De hecho nuestra vida, tanto personal como profesional, nos irá mucho mejor en la medida en que sepamos liderarla, lo que requiere previamente que asumamos frente a nosotros mismos la responsabilidad de llevarla adelante, de conducirla por donde nosotros entendemos que debe transcurrir.
Sin embargo, en muchas ocasiones asociamos la responsabilidad con una pesada carga que parece que estemos obligados a sobrellevar sin remedio, sin plantearnos nunca si esa misma responsabilidad podríamos utilizarla para darle la vuelta a esa situación que nos está agobiando o atenazando.
El ser humano es libertad en esencia y sin embargo cuantas veces nos acordamos de que ese bien tan preciado es un regalo y no un castigo.
Cuando una situación nos está agobiando o asfixiando, ¿cuantas veces nos planteamos si podemos cambiarla, simplemente modificando nuestro modo de actuar frente a ella?
Y en el peor de los casos, si después de intentar todo lo que nos parece posible seguimos asfixiados por una determinada situación, ¿por qué no recordar que tenemos la libertad de poner límites a lo que nos sucede?
El problema es que culturalmente hemos asociado responsabilidad con el hecho de tener que asumir una pesada carga que creemos que estamos obligados a aceptar.
Pero el significado de la palabra "responsabilidad" tiene que ver con la "habilidad para responder" (habilidad para dar respuesta). Es decir, responsabilidad no es asumir ni cargar, sino que es la habilidad para dar respuesta a aquello que estamos asumiendo como carga, desde nuestro sufrimiento o dolor.
Por tanto, la responsabilidad descansa en la libertad porque sólo desde la libre elección podemos encontrar nuevas opciones o caminos para enfrentar aquello que estamos viviendo como un problema. Así podremos convertir lo que está siendo un problema, en un reto. El reto de encontrar nuevas vías de solución, eligiendo un nuevo camino; o el reto de descubrir que hemos de poner fin a una determinada situación.
Es evidente que mientras vivamos cualquier situación como un problema que nos paraliza y asfixia, nos hallaremos en la posición de víctima (bien de la propia situación, o bien de la persona o personas que nos mantienen en él); y está claro que en esa posición de víctima nuestra única actuación será la de lamentarnos, mientras asumimos que no podemos hacer nada para solucionarlo.
Lo que confirma que el único lugar desde el que se puede afrontar la solución de un problema o situación, es el de asumir nuestra posición de "responsable".
Sólo el responsable es capaz de abandonar el papel de víctima, mediante el hecho de aceptar que él mismo tiene que ver con el propio problema, porque tan solo el que se declara parte de un problema puede intervenir en su solución. Es por tanto desde esa responsabilidad que se pueden abrir nuevas alternativas de solución.
En todo ello radica la esencia del coaching que, declarando la LIBERTAD (en mayúsculas) del ser humano, y fundamentándose en ella, potencia su RESPONSABILIDAD, como el inicio del camino que conduce a todos los lugares en los que cada persona quiera estar desde el compromiso consigo misma.
Se acabó ser una víctima. Disfruta de tu responsabilidad.
¿Te pareció interesante este mensaje?