Eres el guionista de tu vida
¿Te has preguntado alguna vez cuál es una de las grandes razones por las que nos gusta ir al cine?
Entre otras razones, nos encanta ir al cine porque vemos los sueños de los protagonistas convertidos en realidad. Así, asociamos nuestros sueños a los de sus protagonistas y conseguimos que, aunque sólo sea por unos minutos, nuestros sueños se hagan realidad, lo que nos hace momentáneamente felices.
Y uno se pregunta: ¿por qué yo no puedo convertir en realidad mis propios sueños e ilusiones?
Simplemente porque no estoy dispuesto a "arriesgar" nada, absolutamente nada de lo que ya tengo o creo tener, siendo curioso observar que en muchas ocasiones no hay realmente nada que arriesgar porque lo que tenemos no vale la pena, no da sentido a nuestras vidas.
Para ganar hay que arriesgar, hay que estar dispuesto a perder, porque no se puede ganar sin perder alguna cosa. Lo duro es que la esclavitud de perder nos excluye del beneficio de ganar.
Es nuestra resistencia al cambio la que limita nuestras vidas.
Hemos olvidado que esa resistencia al cambio no está en nuestra propia naturaleza porque de niños hemos estado continuamente abiertos a múltiples y constantes cambios que hemos incorporado con naturalidad a nuestras vidas.
Es por tanto el adulto el que se resiste al cambio y eso no es casual sino el simple resultado de cómo se ha estructurado nuestra sociedad, generadora de normas estabilizadoras de sistemas de funcionamiento cuya seguridad se fundamenta en que éstos no se modifiquen.
En esta sociedad se han educado nuestros padres, abuelos y sus predecesores, y esas normas han funcionado en nuestras casas, en nuestras instituciones educativas, en definitiva, en nuestras vidas.
Es esa sociedad que constantemente te recuerda: "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Es la sociedad del control, la que te ha cortado las alas para evitar que puedas volar en solitario en la dirección de tus sueños y te ha enseñado a caminar por la senda establecida, en la dirección que " se espera de ti ", de tal manera que no vivimos nuestras vidas sino las que los demás esperan que vivamos.
Y yo me pregunto, si tuvieras que vivir la vida que espera de ti tu padre, tu madre, cada uno de tus hermanos o si eres más adulto, cada uno de tus hijos, ¿qué vida vivirías? ¿la de tu padre? ¿la de tu madre? ¿la de tu hermano? ¿la de tu hijo?.
¿Cómo puedes contentarles a todos si cada uno quiere para ti una vida distinta? ¿No sería más fácil que vivieras la tuya? Al menos podrías centrarte en una sola, y poner toda tu energía en disfrutar de la única vida que realmente es tuya, en vivir tu propio camino.
Permíteme que lo diga literalmente como lo entiendo y lo siento: "Cuando estás en tu camino te conviertes en el guionista de tu vida. Eres tú quién la escribes por mucho que les pese a los demás dejar de dirigirla. Entonces sabes que estás en el buen camino porque eres simplemente tu mismo. Estás en tu esencia".
No es un camino fácil pero es el tuyo. Caminarlo es volar hacia ti.
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