Mejora tus relaciones
Pero que pasa cuando en una de nuestras relaciones, sea personal o laboral, llegamos a una situación de bloqueo con la otra persona. Cuando eso pasa, es evidente que cada una de dichas personas se explica la situación mediante razones subjetivas y por tanto bien distintas, pero el único hecho objetivo es que entre ellas existe un problema de comunicación.
Entre esas dos personas ocurren y han ocurrido una serie de hechos, objetivos en sí mismos, pero cuya interpretación ha sido diferente para cada una de ellas. Es lógico, ambas ven el mundo con sus propias y personales gafas, es decir a través de sus propios juicios y creencias, construyendo así su subjetiva realidad, lo que les ha llevado a mantener posiciones enfrentadas entre sí.
En estos casos, es muy habitual que cada persona se aferre a su forma de ver el mundo (sus gafas) e intente por tanto cambiar la forma que el otro tiene de verla, lo que este último interpreta como un intento de la otra persona por cambiarlo. Eso siempre acaba en fracaso porque frustra al que lo intenta y pone a la defensiva al que se siente invadido, lo cual contribuirá únicamente a tensar y complicar aún más su relación.
Entonces hay que recordar lo siguiente: las personas más que resistirse al cambio se resisten a ser cambiadas; lo que confirma que nadie puede cambiar a otra persona porque es tan solo uno mismo quién puede decidir su propio cambio.
Por tanto, si no podemos cambiar a otro, lo único que podremos hacer es cambiar nuestra manera de relacionarnos con el otro. Sólo desde nuestro lugar podremos cambiar la relación que tenemos con él.
Pero no podremos hacerlo mientras nos sintamos víctimas del otro porque desde ese lugar siempre estamos esperando a que sea el otro quién modifique sus acciones o conductas, cuando hemos de hacer justamente lo contrario.
Cuando somos conscientes de que nosotros somos responsables de nuestra forma de relacionarnos con el otro (de nuestro hacer), se nos abrirá un mundo de posibilidades porque habremos conseguido cambiar nuestro lugar de observación, nuestra forma de observar e interpretar los hechos y por tanto al otro.
Anímate: tú tienes en ti mismo la llave de la solución. Permítete encontrarla.
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