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No tengo tiempo para pensar

jueves, 27 de septiembre del 2007
Enricpor Enric
29528-28264.jpgRápido, rápido, rápido, es el mantra que muchos Consejeros Delegados, Directivos, ejecutivos y profesionales en general  recitan a diario y exaltan como una de sus mayores virtudes.  La razón es que nuestro diario vivir empresarial, nos imprime una velocidad de acción constante, que muchas veces no se reconoce el valor y la importancia de invertir tiempo en pensar y planificar adecuadamente nuestras acciones.

Ciertamente, en muchas ocasiones, es necesaria la habilidad para tomar decisiones rápidas.  Pero esa no debe ser la norma.  Muchos planes de negocio que son seriamente concebidos no se hacen realidad,  porque a la hora de ejecutarlos no se invierte el tiempo que se requiere para definir las acciones y tareas concretas que harán  posible el logro de dicho plan de negocio.  Peor aún, muchas veces no se logran porque no se miraron todos los detalles, incluso los más pequeños, no se pensó anticipadamente en los posibles problemas y no se generaron todas las acciones pertinentes. 
29528-28262.jpg Algunos estudios demuestran que los grandes empresarios y profesionales de éxito, invierten no menos del 10% de su tiempo en pensar y planificar. El resto de su tiempo será usado con mayor precisión en el día a día, buscando crear una organización que innove, produzca, reduzca costes, mejore su calidad de productos o servicios, motive e integre su personal y venda de forma competitiva.  Muchos ejecutivos van con una marcha despiadante generada por la diaria demanda de trabajo, que por no tener el hábito de invertir tiempo en pensar  para planificar cada una de sus acciones, pierden tiempo, desaprovechan oportunidades, pierden negociaciones o cometen grande errores administrativos.
 
29528-28265.jpgMuchos son los líderes empresariales  que toman acciones sin pensar adecuadamente y no miden el coste que esta tendencia os puede traer.  Por ejemplo, este año, prensa económica y en general de nuestro país, han hablado sobre la incomoda situación en la que se encuentran las empresas de la construcción y las inmobiliarias. Estoy muy seguro de que la gran mayoría de empresarios y directivos de estas empresas han vivido intensamente en los últimos años, gestionando con planes concebidos mayoriatariamente para aprovechar el boom de la burbuja inmobiliaria. Por eso hoy, cuando la burbuja parece desinflarse, se encuentran en problemas.  ¿Por qué? Porque  no han invertido tiempo en gestar planes estratégicos para esta eventual situación de crisis.
 
El tiempo nos demostrará que sobrevirán en este sector, las empresas y sociedades liderizadas por hombres y mujeres que a tiempo pensaron y siguen invirtiendo tiempo para pensar en como superar la crisis con innovadores planes implementados con inteligencia ejecutiva como para sobrevivir y seguir produciendo rentabilidad. 
 
En su libro Funky Business, Riddesrtrale y Nordstrom citan a David Vice, presidente de Northern Telecom “En el futuro, habrán dos clases de empresa: las rápidas y las muertas”. Quienes no sean rápidos serán olvidados. En la nueva economía no hay límites de velocidad. La agilidad es la norma. La velocidad lo es todo. 
 
Esto es menos del 50% de la verdad. El detalle es que para que podamos lograr velocidad en nuestras acciones empresariales podemos prescindir de cualquier tarea menos de “pensar estratégicamente para actuar rápidamente”  De lo contrario corremos con el riesgo de quedarnos con lo funky y sin el business.

29528-28266.jpg Tomar o no una decisión rápida depende del momento y las circunstancias en que se requieren las decisiones.  Pero siempre hay que invertir tiempo en pensar estratégicamente, sobre todo cuando los mercados de hoy cambian tan vertiginosamente, obligándonos constantemente a repensar nuestras acciones para no perder opciones de negocio por el cambio del mercado.

Un buen ejemplo de esto es el caso de Louis Gerstner, Consejero Delegado de IBM, quien al tomar el cargo, se dedicó primero a estudiar las necesidades del mercado, invirtió en innumerables viajes para hablar con sus clientes, hizo las preguntas pertinentes y dedicó tiempo para pensar estratégicamente hasta lograr las acciones necesarias que han hecho que rápidamente, en apenas unos años, IBM ha pasado de ser una empresa de informática a una firma de servicios tecnológicos. Por estos viajes y por el tiempo que tomo en aclarar sus ideas de gestión fue duramente criticado por la prensa y el mundo empresarial.  Pero, la realidad es que  el tiempo invertido en pensar, hacer las preguntas adecuadas y estudiar el mercado le permitió reinventar la empresa, sacarla del fracaso y enrumbarla de nuevo al éxito.

Como coach de desarrollo de habilidades de liderazgo en Empresarios y Directivos de Alto Nivel, trabajo mucho con mis clientes,  la formación de hábitos de liderazgo.  ¿Por qué?  Porque las habilidades no las generan el conocimiento, sino los hábitos.  Uno de los hábitos que trabajo con mis clientes es el de invertir tiempo para evaluar la semana anterior y planificar las acciones adecuadas orientadas a resultados de la siguiente semana.  Les apoyo, les ayudo a adquirir el hábito de invertir tiempo en pensar para actuar.  En ocasiones, me resulta sorprendente ver como profesionales altamente formados, académicamente hablando, no dan importancia a invertir tiempo en planificar y se excusan bajo la triste expresión “No tengo tiempo para pensar”. El mayor esfuerzo que hacen en la gestión del tiempo es hacer una lista de tareas y a eso le llaman ahcer agenda.  

Olvidan que la rapidez no es un prerrequisito para las buenas decisiones.  Creo que todo buen empresario debe desarrollar la habilidad de saber que tiempo requieren sus decisiones de modo que pueda con este hábito minimizar el error y maximizar el éxito.

Lamentablemente, muchos son los ejecutivos que a menudo toman decisiones y acciones hacia sus objetivos teniendo criterios basados en ensayo y error.  Incluso algunos afirman que el invertir tiempo para pensar y planificar estratégicamente es “parálisis por el análisis”.  Estoy de acuerdo en que no basta pensar y que hay que actuar, pero la norma debe ser pensar y planificar para actuar adecuadamente. 

Creo que este hábito nos hace perder menos tiempo, nos ayuda a optimizar nuestras acciones, nos permite hacernos las preguntas correctas ante cada circunstancia, nos permite ver la mejor manera de ejecutar nuestros planes de negocio y mirar todos los detalles implicados en nuestras acciones diarias.  Incluso nos permite anticiparnos ante cualquier problema y tener respuestas para cualquier interrogante que pudiera surgir en el camino.  No nos paraliza, antes bien nos dinamiza.  Nos impulsa a acciones más precisas e incluso nos ahorra tiempo. Al fin y al cabo muchos son los negocios que se paralizan por no pensar. 

Te animo a pensar, a invertir tiempo en desarrollar el hábito de pensar críticamente en tus acciones, evaluarlas, redefinirlas constantemente, desarrollar inteligencia ejecutiva.  Recuerda que René Descartes dijo, “pienso luego existo”, pero todo empresario de éxito sabe que no hay nada mejor que “pensar, luego actúo para tener éxito”.

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