No tengo tiempo para pensar
Rápido, rápido, rápido, es el
mantra que muchos Consejeros Delegados, Directivos, ejecutivos y profesionales
en general recitan a diario y exaltan como una de sus mayores virtudes. La
razón es que nuestro diario vivir empresarial, nos imprime una velocidad de
acción constante, que muchas veces no se reconoce el valor y la importancia de
invertir tiempo en pensar y planificar adecuadamente nuestras acciones.
Algunos estudios demuestran que los grandes empresarios y
profesionales de éxito, invierten no menos del 10% de su tiempo en pensar y
planificar. El resto de su tiempo será usado con mayor precisión en el día a
día, buscando crear una organización que innove, produzca, reduzca costes,
mejore su calidad de productos o servicios, motive e integre su personal y venda
de forma competitiva. Muchos ejecutivos van con una marcha despiadante generada
por la diaria demanda de trabajo, que por no tener el hábito de invertir tiempo
en pensar para planificar cada una de sus acciones, pierden tiempo,
desaprovechan oportunidades, pierden negociaciones o cometen grande errores
administrativos.
Muchos son los líderes empresariales que toman acciones sin
pensar adecuadamente y no miden el coste que esta tendencia os puede traer. Por
ejemplo, este año, prensa económica y en general de nuestro país, han hablado sobre la
incomoda situación en la que se encuentran las empresas de la construcción y las inmobiliarias. Estoy muy seguro de que la gran mayoría de empresarios y directivos de estas empresas han vivido intensamente en los últimos años, gestionando con planes concebidos mayoriatariamente para aprovechar el boom de la burbuja inmobiliaria. Por eso hoy, cuando la burbuja parece desinflarse, se encuentran en problemas. ¿Por qué? Porque no han invertido tiempo en gestar planes estratégicos para esta eventual situación de crisis.
Tomar o no una decisión rápida depende del momento y las circunstancias en
que se requieren las decisiones. Pero siempre hay que invertir tiempo en pensar
estratégicamente, sobre todo cuando los mercados de hoy cambian tan
vertiginosamente, obligándonos constantemente a repensar nuestras acciones para
no perder opciones de negocio por el cambio del mercado.
Como coach de desarrollo de habilidades de liderazgo en Empresarios y Directivos de Alto Nivel, trabajo mucho con mis clientes, la formación de hábitos de liderazgo. ¿Por qué? Porque las habilidades no las generan el conocimiento, sino los hábitos. Uno de los hábitos que trabajo con mis clientes es el de invertir tiempo para evaluar la semana anterior y planificar las acciones adecuadas orientadas a resultados de la siguiente semana. Les apoyo, les ayudo a adquirir el hábito de invertir tiempo en pensar para actuar. En ocasiones, me resulta sorprendente ver como profesionales altamente formados, académicamente hablando, no dan importancia a invertir tiempo en planificar y se excusan bajo la triste expresión “No tengo tiempo para pensar”. El mayor esfuerzo que hacen en la gestión del tiempo es hacer una lista de tareas y a eso le llaman ahcer agenda.
Olvidan que la rapidez no es un prerrequisito para las buenas decisiones. Creo que todo buen empresario debe desarrollar la habilidad de saber que tiempo requieren sus decisiones de modo que pueda con este hábito minimizar el error y maximizar el éxito.
Lamentablemente, muchos son los ejecutivos que a menudo toman decisiones y acciones hacia sus objetivos teniendo criterios basados en ensayo y error. Incluso algunos afirman que el invertir tiempo para pensar y planificar estratégicamente es “parálisis por el análisis”. Estoy de acuerdo en que no basta pensar y que hay que actuar, pero la norma debe ser pensar y planificar para actuar adecuadamente.
Creo que este hábito nos hace perder menos tiempo, nos ayuda a optimizar nuestras acciones, nos permite hacernos las preguntas correctas ante cada circunstancia, nos permite ver la mejor manera de ejecutar nuestros planes de negocio y mirar todos los detalles implicados en nuestras acciones diarias. Incluso nos permite anticiparnos ante cualquier problema y tener respuestas para cualquier interrogante que pudiera surgir en el camino. No nos paraliza, antes bien nos dinamiza. Nos impulsa a acciones más precisas e incluso nos ahorra tiempo. Al fin y al cabo muchos son los negocios que se paralizan por no pensar.
Te animo a pensar, a invertir tiempo en desarrollar el hábito de pensar críticamente en tus acciones, evaluarlas, redefinirlas constantemente, desarrollar inteligencia ejecutiva. Recuerda que René Descartes dijo, “pienso luego existo”, pero todo empresario de éxito sabe que no hay nada mejor que “pensar, luego actúo para tener éxito”.
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