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Anónimo Anónimo

Besos y abrazos

martes, 18 de noviembre del 2008

¿Dónde irán los besos y abrazos que no damos?

Estaremos de acuerdo en decir que hay situaciones de vida en que sobran las palabras. Bastaría con una mirada, con un abrazo o con un beso para que el espacio entre dos personas fuera el mismo, fuera simplemente uno.

Estamos hablando de llenar el espacio entre dos personas que se quieren, que están compartiendo sus vidas y es curioso  como ese espacio que en un principio fue común entre ellas, se convierte muchas veces con el tiempo en un abismo infranqueable que, más que cruzarse, parece que tenga que ser escalado.

Ese abismo creado con el tiempo entre dos personas que muchas veces siguen queriéndose las va distanciando poco a poco, cada vez más, separándolas mediante un muro insalvable.

Esas dos personas viven recordando la afectividad que un día compartieron y que alegró sus vidas, aceptando que tienen que vivir de ese recuerdo y asumiendo que aquello que tuvieron jamás volverá.

Entonces, ¿de qué vale quererse si no estamos dispuestos a demostrarlo? ¿Es que hay alguien que se molesta con una demostración de cariño? Y si es así, ¿para qué molestarnos de que la persona que queremos nos demuestre su amor?

Conscientes de que la falta de demostración de afecto se paga cara, ¿para qué habríamos de dejar de demostrarlo?

La falta de demostración de amor por la persona amada sólo nos aleja de ella, creando una distancia que se acrecienta día a día. Si queremos de verdad a esa persona y deseamos lo mejor para ella, ¿cómo podemos negarle nuestro cariño? ¿qué clase de juego mantenemos con ella?

¿Es que alguien podría defender la tesis de que la falta de entrega hace crecer el amor?

Reto a quién sea a que me demuestre esa tesis y si consigue convencerme con argumentos que diluyan la mía, estoy dispuesto a comerme una por una las palabras que componen este texto.

Pero os diré una cosa: plantad una rosa en vuestro jardín y descuidadla. Pronto sabreis en que se convierte esa bella rosa, se convierte en ausencia porque muere, al igual que muere el amor que se descuida.

Y yo me pregunto: con lo que me gustan las rosas, ¿para qué invitaría a una rosa a mi jardín si ya sé que voy a descuidarla?

Si es así, si ya lo sabes, deja que otro que quiera regarla se encargue de ella. Y si eres de los que empiezas regando, ¿para qué vas a dejar de hacerlo, sabiendo como sabes que esa rosa a la que quieres tanto morirá?

Entonces, ya lo sabes, no descuides nunca hablarle a esa rosa pero riégala también con besos y abrazos. Esos besos y abrazos vendrán de vuelta para ti.

Recuérdalo, los besos y abrazos que no damos ensanchan el camino entre los dos hasta convertirlo en un abismo.

Y las rosas no viven allí.

El aliento de dios

lunes, 27 de octubre del 2008

¿Cómo encontrar el aliento de Dios?

El aliento de Dios no se encuentra puesto que está en todos los lugares y a la vez en ninguno.

El aliento de Dios es un espacio infinito que sin embargo pasa fácilmente por el ojo de una aguja.

Si te obstinas en buscarlo, en tratar de encontrarlo para aferrarlo, el aliento de Dios jamás saldrá a tu encuentro.

El aliento de Dios es el águila suprema de la libertad y misericordia infinitas, y por eso puede volar en todas las direcciones sin pasar por ninguna, y por la misma razón puede comprender y perdonar incluso donde nada ha sucedido aún y por tanto cuando nada parece tener que ser perdonado.

Entonces, ¿cómo encontrar el rastro del aliento divino en la inmensidad del Universo?

El aliento de Dios no se encuentra fuera del ser humano sino que es tan solo pura potencialidad en su interior.

Es el hombre el que acude a la llamada del aliento de Dios pero esa llamada es silenciosa y el Gran Silencio requiere de una profunda y cálida calma para ser escuchado.

Es por eso que la obstinación por aferrar el aliento de Dios no hace más que alejarlo de quién pretende poseerlo o hacerlo suyo. El aliento de Dios es libertad suprema y tan solo visita al ser humano que sin tratar de encontrarlo se ha embarcado en el viaje de su propia conquista sin saber que al conquistarse a sí mismo obtendrá su propia libertad.

Y la conquista de uno mismo es la conquista del Ser sobre los anhelos y expectativas del personaje que cree ser uno mismo, viaje que comporta saber amarse en todos y cada uno de los espejos que nos devuelven la mirada de quiénes hemos sido sin serlo.

Mientras que Ulises no debía escuchar el canto de las sirenas para sobrevivir, el ser humano que desea conquistarse a sí mismo debe hacer lo contrario. Tan sólo quién viaja para saber quién ha sido, quién ha estado siendo, encontrará una puerta abierta para averiguar quién es realmente en la profundidad de su Ser.

Tan sólo quién se enfrenta a sus espejos y consigue amarse, comprenderse y perdonarse, podrá verse como es sin necesidad de imagen alguna y podrá también amar, comprender y perdonar a los demás.

Por eso el aliento de Dios no es encontrado por aquéllos que huyendo de sus espejos tratan de aferrarse a él para encontrar el amor, la comprensión y el perdón que ellos mismos no han sabido darse.

Por el contrario, el que decide adentrarse en el viaje de conquistarse a sí mismo es alguien que escucha y acude a su propia llamada, y tan solo el que es capaz de acudir ante su propia llamada podrá escuchar la llamada del aliento de Dios y acudir decidido hacia ella.

Y no olvidemos que la profunda y cálida calma que necesita el ser humano para oír el Gran Silencio, para sentir el aliento de Dios, sólo puede ganarse a través de la conquista de uno mismo en el auténtico viaje sin retorno.

La muerte es vida

martes, 07 de octubre del 2008
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Es cuando todo está perdido que todo lo que acaba puede comenzar de nuevo.

Hay una oportunidad escondida en el viento del olvido, hija de la muerte que engendra vida en la oscuridad del camino sin retorno.

No hay retorno en la muerte pues acaso ésta sólo encierra vida. Vida de una vida diferente, muerte de la indiferencia de la vida.

Valiente decisión la de avanzar hacia la muerte por no aceptar la indiferencia de la vida, soltar lo conocido, lo amado a cambio del oscuro vacío de la muerte, que todo lo extingue, todo lo fulmina.

Pero acaso la muerte no extingue ni fulmina, quizá tan solo purifica aquello que merece ser purificado.

Quién sabe si la muerte solo mata lo extinguible para que al morir lo  superfluo viva lo que es indispensable, esencia de todas las esencias.

Y en tal caso, que sería la muerte sino un nuevo nacimiento, motivo de celebración, de dicha, de alborozo, el inicio de un nuevo sendero ya purificado, vida de una vida que comienza, hija de una muerte que murió en vida para engendrar su suerte.

¿Y acaso en esta nueva vida, muerto lo superfluo e indiferente, no adquiere mayor brillo lo vivido?

¿Acaso lo bello y diferente no acaba con la indiferencia del olvido?

¿No es la nueva vida quién nos echa de menos cuando yacemos en nuestra propia indiferencia?

¿No será nuestra muerte quién nos llora cuando yacemos muertos en nuestras propias vidas?

La muerte de lo que ya está muerto se llama vida.

La muerte de quién desea vivir engendra vida.

La muerte es vida.

¿quién conduce tu vida?

sábado, 20 de septiembre del 2008

La belleza de una obra inacabada es la de conservar en su principio la posibilidad de todos los finales.

En una obra inacabada los posibles finales ya no viven en la mano del artista pues han sido regalados a la mirada que confundida y admirada la observa.

Y entre tantas miradas quizá, tan solo quizá, una de ellas sienta tal vez por un segundo, que en el silencio de la obra que contempla late todavía el corazón que guió la mano del artista para dar vida a lo que inacabado podría parecer muerto.

Pero que hay más vivo que algo inacabado, único estado que permite replantear lo que ya se ha construido para modelarlo, transformarlo, perfeccionarlo, de manera que podamos sentirnos satisfechos y en paz con la obra definitivamente acabada.

Que sería de nosotros, los seres humanos, si la mano del artista que nos dio vida hubiera finalizado su obra antes de que comenzara la nuestra.

Que sería de nosotros si no fuéramos una obra inacabada, si no pudiéramos mirarnos cada día, cada instante de nuestras vidas, para modelar, transformar y perfeccionar nuestra propia obra.

Es curioso, somos la única obra viva que sobrevive a la mano del artista que nos creó, adquiriendo vida propia. Dotados del libre albedrío podemos optar por todas las posibilidades, desde vivir sin prestar atención ni valor a nuestras vidas hasta adquirir el compromiso con nosotros mismos para modelarnos, transformarnos y perfeccionarnos, sin olvidar que nuestra libertad es tan amplia que nos permite incluso retirarnos del juego poniendo fin a nuestra propia vida aún cuando esté último camino atente contra nuestra verdadera naturaleza.

Ser una obra inacabada con posibilidad de auto-realizarse libremente, con total independencia y autonomía del artista, del creador, es un verdadero privilegio y patrimonio único del ser humano.

Ello implica asumir el liderazgo de nuestras vidas pues nadie va a decidir ni a vivir tu vida por ti. Si quién nos creó nos otorgó la libertad de decidir por nosotros mismos, nadie más que tú tiene ese poder en tu vida.

Y un poder así está para utilizarlo pues si no haces uso de él pierdes la dirección de tu vida y se la regalas a las llamadas "circunstancias" o a los demás.

Si tú no vives tu vida es tu vida la que te vive a ti, y te aseguro que ambas cosas son muy diferentes.

Si eres tú quién conduce tu vida irás adonde quieras ir, cambiarás de dirección si lo consideras necesario y te detendrás donde quieras detenerte.

Si por el contrario renuncias a conducir tu vida, otros lo harán por ti y entonces dejarás de vivir tu vida para vivir la que esos otros deseen para ti.

Y la pregunta es: ¿Quién conduce tu vida?

Si no eres tú, empieza a conducirla.

Nunca es tarde para empezar.

¿Para qué no escuchar tu silencio?

viernes, 29 de agosto del 2008

Pequeñas hojas de helecho que brotáis del bosque que os regala su sonrisa.

Sois flexibles como el viento que agradece con una sola caricia el aire que encierra en el beso de cada instante.

Libre de peso, acurrucadas entre hermanas, hijas de la misma espesura que os envuelve, nos mostráis vuestros dulces y suaves movimientos.

Bailáis entre los cantos de los pájaros que se posan en las ramas vecinas, dulces notas de verdad divina que asoman por los poros del frondoso bosque que os ha regalado la vida.

Protegidas por vuestros hermanos, árboles centenarios del inmenso río de la vida, pequeñas gotas de lluvia celeste se posan en vuestras delicadas hojas iniciando el baile de suaves pasos en un solo movimiento, casi imperceptible pero armónico en su desinteresado encuentro con las hojas vecinas que esperan vuestro contacto para iniciar la ansiada melodía de la eterna aventura que vive en el gozo que no espera la llegada de ninguna otra primavera.

Verde camino que se pierde en el recodo donde reside la magia de tu dulce encuentro, espesura de ti mismo donde vive la esencia que resuelve todas tus dudas, disueltas al mirarlas con los ojos del alma.

Traicionero destino es aquel que viaja a los lados del camino tratando de alejarte de tu ruta, dulce sendero en el que se hallan tus huellas esperando ser alcanzadas por tus atrapados y pesados pasos.

Ligero ha de ser el movimiento, espejo del vacío que se encuentra dentro de ti mismo esperando paciente que abras el amanecer de su encuentro, agua de tu inagotable manantial de frescura divina que convierte tus lamentos en profunda hermosura.

Pero qué miedo habrías de tener por navegar en las aguas de tu dulce puerto, lugar de reposo del velero que amarrado en tus entrañas se atrevió a zarpar un día en busca del secreto que anida en tu alma.

Hijo de la inmensidad celeste, perdiste tu brújula y comenzó tu suerte. Ningún artilugio ni aparato alguno podían mostrarte el camino hacia ti mismo más que tu propia escucha, tu profundo detenimiento.

Pensaste que quizá montado en el viento viajarías deprisa hacia el destino deseado pero el viento es caprichoso y sopla en todas las direcciones. Hoy vuelas quizá hacia el lugar soñado y mañana quién sabe si es atrás donde lo has dejado.

Para que no confiar en ti escuchando el sonido de tu propio silencio.

Eres la ruta, el propio camino, el hogar divino de tu propio encuentro, el peregrino que aprovechó su oscuridad para iluminar su camino, la victoria de tu propia conquista, el final que encuentra su propio principio, la escalada del abismo en el que te contemplas con gozo, sorprendido de no saber que eres el paisaje de ti mismo en el cuadro que pinta tu sagrada mano.

Entonces, ¿para qué andar buscando afuera aquello que tan solo se encuentra dentro? ¿para qué correr lejos de tu dirección en lugar de caminar tranquilamente hacia ella?

¿Para qué no ser tu auténtica respuesta a tu eterna pregunta?

¿Para qué no escuchar tu propio silencio?

Breve pausa en el blog

miércoles, 30 de julio del 2008
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Un saludo para todos los lectores de este blog a los que os quiero agradecer de corazón que me estéis acompañando en la aventura, que inicié hace aproximadamente nueve meses, de convertir en palabras mis pensamientos, sentimientos e inquietudes en torno al más privilegiado habitante del Universo: el ser humano.

El inicio del período de vacaciones ha llevado a mi ordenador a tomar la decisión de darse un pequeño descanso, lo que propiciará que durante el mes de Agosto sea el bolígrafo o la pluma quién le sustituya cada vez que mi alma sienta la irresistible tentación de escribir, mientras se produce esta breve pausa en el blog.

Quiero agradeceros vuestros comentarios a cada una de mis reflexiones que nos han regalado a todos diferentes miradas de lo que parecía ser una misma realidad.

Las mismas palabras han abierto múltiples caminos, cada uno con su propia dirección, que han convivido para enriquecer el mensaje que nació con la intención de despertar inquietudes en nuestras conciencias, para llevarnos a observar más allá de lo que el significado literal de dichas palabras podía transmitir.

¿Qué serían las palabras si no fueran leídas o escuchadas? Serían como el eco que regresa repitiendo la propia voz.

Pero las palabras nacieron para ser escuchadas y propagarse como el viento que las hace libres para ser recibidas por quién las quiere escuchar.

Y cada vez que las escuchamos, les sumamos nuestras propias palabras que también encuentran oídos que las quieren escuchar, y así un pequeño mensaje se hace grande enriquecido por las voces que buscan nuevos oídos a quién poderlas regalar.

Y de esta forma, las palabras nos unen en una sola y armoniosa Voz que al escucharse puede abrir los oídos más cerrados, que creyeron que nunca más volverían a oír.

Y ese milagro amigos, puede transformar el mundo.

Aunque supongo que si queremos transformarlo, primero tendremos que transformarnos nosotros mismos.

Hablando de transformar el mundo, os transcribo a continuación un pequeño poema que escribí tiempo atrás titulado UN NUEVO MUNDO, con el que quise reflejar el mundo con el que sueño, y que en mi opinión sería un lugar aún más maravilloso en el que vivir.

Espero que os guste y felices vacaciones a todos.

Jose

UN NUEVO MUNDO

Yo lucho por un nuevo mundo

un mundo lleno de ilusiones

donde manden los corazones

un mundo en el que la razón

esté al servicio del corazón.

Un mundo en el que la belleza

deje de ser prisionera

de la apariencia exterior

y se muestre toda entera

desde el fondo del corazón.

Un mundo en el que el amor

no esté triste y enojado

sino loco de pasión.

Un mundo lleno de sueños

todos por conquistar

para ir a por ellos

simplemente por amar.

Un mundo que se empape

de nobleza y valor

justicia y honor

regalo y perdón.

Un mundo en el que

sin asustarse

Cyrano y Don Quijote

pudieran vivir hoy.

Un mundo en suma

tan potente

que al levantar la frente

y mirarlo en derredor

te hiciera sentir

que no estás en un sueño

que tienes el privilegio

de hacerte viejo

en un mundo mejor.

Retiraos fariseos

hipócritas profetas

que tanto horror deseáis

el nuevo mundo os repudia

basta de falsa moral

de tanta palabrería

con la que jamás

podréis conquistar

a ningún otro mortal.

Bienvenido el nuevo mundo

lleno de luz y bondad

bienvenido el nuevo mundo

no lo dejes escapar.

Jose Planas

Detenerse para avanzar

lunes, 21 de julio del 2008

Dime: ¿cuántas escenas de tu vida crees que podrías recordar? ¿Cientos? ¿Miles? ¿Tal vez una sola con claridad?

¿Crees que podrías acordarte de la primera? ¿Crees que podrías recordar tu nacimiento?

Si así fuera y pudieras saber de dónde vienes, ¿crees que podrías saber adónde vas?

En apariencia, saber adónde vas simplificaría las cosas. Te permitiría trazar una línea recta desde dónde estás hasta el lugar al que quieres ir pero entonces, ¿qué pasaría con las curvas? ¿Cómo sería tu vida sin ellas?

Una vida lineal, trazada en línea recta de principio a fin no parecería lo más adecuado. En una recta sin fin, uno se relaja, descubre que no necesita estar muy atento al camino y por eso viaja sin tener conciencia de su viaje. Todos los lugares que atraviesa forman parte de una sola recta a la que deja de prestar atención porque sabe que le lleva sin desvíos ni aparentes dificultades al lugar deseado al que podría llegar hasta dormido, olvidando que dormido no se llega a ninguna parte.

Para llegar a alguna parte es bueno saber adónde se va pero sobre todo hay que tener conciencia del camino porque cada paso que damos abre la puerta del siguiente y en cada paso vive la semilla de lo que nos sucederá mañana.

Eso significa que somos los arquitectos de nuestra propia vida puesto que la diseñamos paso a paso, momento a momento, minuto a minuto y ese es un privilegio que, lejos de disfrutarlo, acaba pesándonos.

Tener que conducir nuestra propia vida muchas veces nos agobia pero lo que nos pesa es tener que decidir adónde la llevamos, por dónde pasamos, en qué lugares nos detenemos, a qué lugares acudimos y cuáles otros no vamos a visitar. Cuántas veces hemos deseado que alguien nos llevara, que decidiera por nosotros, para no arriesgar, para no equivocarnos, para no sentirnos responsables de lo que sucede en nuestras vidas, representando así el papel del actor que se dedica a interpretar el guión diseñado por otro.

Pero, ¿quién podría diseñar nuestra propia vida mejor que nosotros mismos?

Con excepción de Dios (ampliando este término más allá del Dios católico y refiriéndose por tanto al Dios de las distintas religiones del mundo), está claro que, además de Él, nadie mejor que cada uno de nosotros para diseñar nuestra propia vida.

Con ese fin, a cada uno de nosotros se nos ha otorgado el don más preciado, que es el libre albedrío, la capacidad de elegir, la cual se mantiene a lo largo de toda nuestra vida, la usemos o no.

Si se nos ha concedido este don sagrado es para que lo utilicemos en nuestras vidas, dado que cada uno de nosotros somos la persona más apropiada para decidir acerca de nuestra propia vida y, aunque estamos naturalmente capacitados para utilizarla en armonía con las leyes del Universo, muchas veces vivimos escondidos porque tenemos miedo a dirigirla y a vivirla.

Seguramente por esta razón buscamos la comodidad de la línea recta porque nos lleva sin tener que pensar ni decidir y así, sin alternativas ni cruces de caminos, seguimos por inercia sin darnos cuenta de que esa recta ya ni siquiera es nuestra  puesto que no la estamos construyendo paso a paso.

Es una recta construida por otros que ya está ahí para que la sigamos sin cuestionarnos nada en el trayecto, porque es una recta perfecta o al menos eso es lo que nos dicen los expertos que la construyeron.

Es una recta perfecta, es cómoda y sin baches, y seguramente por eso tiene tanto tráfico. Nos proporciona una gran seguridad, al fin y al cabo si todos van por esta recta debe ser sin duda el mejor camino.

Y la pregunta es: ¿qué te pasa a ti? ¿Qué haces en una carretera que no es tuya?

Sabrás que es tuya cuando además de tener tu propia recta, ésta se halle embellecida por tus propias curvas y tus baches, puesto que las dificultades están ahí para ayudarte a avanzar.

Es precisamente, por que te permiten detenerte por lo que las dificultades te permiten avanzar.

Y por eso te pregunto: ¿cómo es tu propia recta? ¿cómo sería tu vida sin curvas ni baches?

Las curvas y los baches disminuyen nuestra velocidad, invitándonos en algunas ocasiones a detenernos.

Y está claro que a veces hay que detenerse para avanzar por el camino adecuado.

Cuando encuentras tu propio camino, el tráfico desaparece.

Tu luz te hace libre

lunes, 07 de julio del 2008

Escucha tu propio vacío, esa estancia hueca que hay en tu interior en la que vive el silencio que baila alguna vez en tu sonrisa.

¿No oyes la cascada? Son tus sentimientos. Se han puesto en fila con la ilusión de aparecer por la ventana de tu alma, abierto el cuerpo, eterna montaña de escaleras interpuestas entre tú y tú mismo. Ríen tus sentimientos, mientras sollozan las montañas de tu eterno desencuentro, búsqueda de un lugar en el propio lugar en el que éste se halla.

¿Cómo encontrar un sitio en el que ya se está? ¿No llegaste a él precisamente porque no lo estabas buscando?

Si eres el bosque, ¿para qué buscar un árbol en el que convertirte? ¿Acaso no vives en todos ellos? ¿Es que tu raíz no es la que crece en cualquier tronco que dormido empieza a despertarse?

¿Es que el sol entre las ramas no es el mismo que meces en tus brazos? Y esa brisa prisionera del viento que la libera, ¿no vive en las mismas cosquillas que despiertan tu sonrisa cada mañana?

Entonces, ¿por qué te sientes tan solo? Todo a tu alrededor es un círculo infinito, tú eres el principio del final que te alcanza pero que nunca llega a atraparte porque, antes de que suceda, el círculo crece y se ensancha, haciéndote disfrutar del juego. Y es curioso, cuánto más grande es el círculo que tu abres más pequeño te sientes, a pesar de que el centro nunca te abandona. Tú eres el centro pero siempre te buscas en el final y es el hecho de no encontrarte allí lo que te entristece, cuando por ser el centro eres también el final y todo el camino que conduce hasta él.

¿Acaso no te has dado cuenta? No hay final. Eres un círculo y un círculo no tiene final, ni siquiera lo necesita. Es un constante recorrido por la periferia de uno mismo, un horizonte sin límites, puesto que nace pero nunca muere en un solo punto, nace y muere constantemente, dando vueltas y vueltas como el Sol lo hace sobre la Tierra.

Tienes la misma luz que el Sol y al igual que él giras sin cesar en un círculo sin fin, pero mientras el Sol nos regala su luz, orgulloso de cumplir su destino, tú -dueño y Señor de todos los destinos- te escondes de crear el tuyo. 

Sí, a tu alrededor no hay más que luz pero no la reconoces como tuya. Te asusta ser esa luz acostumbrado a reconocerte entre las sombras, en las que has construido la morada de tus miedos.

Y que útiles son tus miedos para esconderte de quién eres y apagar de un soplo la luz que desprendes. Pero por mucho que soplen tus miedos, tu luz nunca se apaga.

Curiosa paradoja. Aunque tus miedos no lo sepan te están haciendo un regalo. Tanta luz no podía ser tuya, al menos eso creías, pero al rebajar la intensidad de tu luz son tus propios miedos los que te ayudan a aceptarla como tuya.

Sí, así es, esta luz es tuya o mejor dicho tú eres esa luz. Ilumina con ella todo lo que está a tu alrededor y ahuyenta las sombras que creías tuyas. Esas sombras no están ahí para asustarte sino para mostrarte el poder de tu luz y ensanchar el camino de tu libertad.

Tú eres tu luz, y es tu luz la que te hace libre.

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Comentarios

Detenerse para avanzar (joseplanas)
Gracias Rolman.Interesantísima aportación.Ni más que una piedra ni menos que un Dios o tal vez Dios ......(16 mar)
Detenerse para avanzar (Rolman)
¡Oeaohoo! detenerme un instante, es interesante.Veamos, a la primera pregunta de tan interesante ......(12 mar)
Besos y abrazos (sef)
hola que tal ese juego es un culo...(09 mar)
Detenerse para avanzar (joseplanas)
Gracias a ti Alegría.Las palabras, como tantas otras cosas, son fruto de la inspiración y tienen a ......(08 mar)
Pasos para la Visualización Creativa (David)
Está muy bien . Os recomiendo realizar afirmaciones.Utilizando afirmaciones de lo que se desea se ......(08 mar)

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