¿Quién fracasa?
Vivimos en una sociedad que únicamente valora el éxito y confunde el error con el fracaso.
Lo que no es éxito es fracaso pero ¿qué hay del error? ¿es tan sólo una palabra hueca en el diccionario?
Es evidente que el error es distinto del fracaso. Basta con que cierres los ojos y trates de revivir en tu interior cómo te sientes cuando fracasas y lo compares con la sensación interior que te deja el haber cometido un simple error, para ver la diferencia.
El fracaso pesa, bloquea y muchas veces nos anula. Y es que, mientras el fracaso va al "Ser", el error va al "hacer".
Observa que cuando sientes que fracasas eres tú quién fracasa (y por tanto tu "Ser"), mientras que si cometes un error, sientes que ha fallado tu acción concreta (es decir, tu "hacer").
Dado que el fracaso lo siente nuestro Ser, es muy habitual que la consecuencia de sentir que hemos fracasado sea la de no volver a intentarlo. Y así nos retiramos, muchas veces al primer intento, de cualquier objetivo, incluso de nuestros mejores sueños.
Por el contrario, lo que vivimos como un error de nuestro hacer no nos retira, sino que nos permitimos revisarlo, hasta el punto de que podemos preguntarnos: ¿de qué otra forma podríamos conseguirlo?
Por tanto, ¿para qué no ver en el fracaso un simple error? ¿para qué no darme cuenta de que soy yo quién declaro algo como un fracaso?
El fracaso en sí mismo no existe. Lo que es fracaso para mí puede no serlo para ti y viceversa.
Por tanto, el fracaso vive en la declaración que yo hago de que algo que no he conseguido es un fracaso para mí. Pero, ¿qué sucedería si yo pudiera vivir en mi interior mis fracasos como errores y declararlos así?
Se abrirían nuevas posibilidades para mí. Allí dónde no había más opción que retirarse impotente, se abrirían nuevas puertas.
Podría ver en el error una magnífica oportunidad de aprendizaje. Podría preguntarme qué ha fallado en mi actuación y de qué otra forma podría realizarlo para conseguir el resultado que pretendo alcanzar.
No hay que olvidar que es el propio error el que contiene en sí mismo la información que nos permitirá acercarnos cada vez más a nuestro objetivo. Siendo así, para qué renunciar a él viéndolo como un fracaso que nos retira cuando es un paso más y por tanto un avance hacia aquello que queremos conseguir.
Entonces, si todo es un error, ¿quién fracasa?
Tan sólo fracasa quién no vuelve a intentar.
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