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Anónimo Anónimo

¿Quién fracasa?

miércoles, 13 de febrero del 2008

Vivimos en una sociedad que únicamente valora el éxito y confunde el error con el fracaso.

Lo que no es éxito es fracaso pero ¿qué hay del error? ¿es tan sólo una palabra hueca en el diccionario?

Es evidente que el error es distinto del fracaso. Basta con que cierres los ojos y trates de revivir en tu interior cómo te sientes cuando fracasas y lo compares con la sensación interior que te deja el haber cometido un simple error, para ver la diferencia.

El fracaso pesa, bloquea y muchas veces nos anula. Y es que, mientras el fracaso va al "Ser", el error va al "hacer".

Observa que cuando sientes que fracasas eres tú quién fracasa (y por tanto tu "Ser"), mientras que si cometes un error, sientes que ha fallado tu acción concreta (es decir, tu "hacer").

Dado que el fracaso lo siente nuestro Ser, es muy habitual que la consecuencia de sentir que hemos fracasado sea la de no volver a intentarlo. Y así nos retiramos, muchas veces al primer intento, de cualquier objetivo, incluso de nuestros mejores sueños.

Por el contrario, lo que vivimos como un error de nuestro hacer no nos retira, sino que nos permitimos revisarlo, hasta el punto de que podemos preguntarnos: ¿de qué otra forma podríamos conseguirlo?

Por tanto, ¿para qué no ver en el fracaso un simple error? ¿para qué no darme cuenta de que soy yo quién declaro algo como un fracaso?

El fracaso en sí mismo no existe. Lo que es fracaso para mí puede no serlo para ti y viceversa.

Por tanto, el fracaso vive en la declaración que yo hago de que algo que no he conseguido es un fracaso para mí. Pero, ¿qué sucedería si yo pudiera vivir en mi interior mis fracasos como errores y declararlos así?

Se abrirían nuevas posibilidades para mí. Allí dónde no había más opción que retirarse impotente, se abrirían nuevas puertas.

Podría ver en el error una magnífica oportunidad de aprendizaje. Podría preguntarme qué ha fallado en mi actuación y de qué otra forma podría realizarlo para conseguir el resultado que pretendo alcanzar.

No hay que olvidar que es el propio error el que contiene en sí mismo la información que nos permitirá acercarnos cada vez más a nuestro objetivo. Siendo así, para qué renunciar a él viéndolo como un fracaso que nos retira cuando es un paso más y por tanto un avance hacia aquello que queremos conseguir.

Entonces, si todo es un error, ¿quién fracasa?

Tan sólo fracasa quién no vuelve a intentar.

La incertidumbre: un gran regalo

lunes, 14 de enero del 2008

La incertidumbre: un gran regalo

Las personas tendemos a ver en la incertidumbre tan sólo algo negativo que muchas veces queremos evitar a toda costa.

53263-47075.jpg Cualquier cosa que rompa nuestra seguridad y que no podamos controlar nos pone en alerta, como si tuviéramos que enfrentarnos a un enemigo. Es una lucha absurda, que únicamente nos desgasta puesto que la incertidumbre forma parte del día a día de cualquier ser humano y es por tanto ineludible.

El futuro en sí mismo es pura incertidumbre y cada segundo que aún no hemos vivido puede llenarse de cualquier acontecimiento, esperado o inesperado. Es evidente, que por mucho que nos preocupemos frente a esa inseguridad que nos ronda, no vamos a solucionarla mejor.

La cuestión no es resistirse a la incertidumbre tratando de evitarla. Por el contrario, la clave está en aceptarla como un regalo de la vida que está lleno de potencialidad.

¿Para qué no ver en el futuro un espacio de potencialidad y por tanto de positividad?

En mi opinión, la incertidumbre es un universo de riqueza ya que contiene todas las posibilidades. Es un enorme vacío en el que cualquier cosa tiene cabida y puede suceder. Es la nada que lo contiene todo.

Cualquier cosa que decidamos hacer en nuestra vida, necesita de un espacio de posibilidades que le permita  existir en ese futuro que aún está por construir. Si no existiera incertidumbre, si todo lo que tuviera que suceder estuviera previsto y determinado, si todo ya estuviera construido, ¿qué espacio nos quedaría? ¿dónde viviría nuestra libertad de elegir?

Si queremos introducirnos en el futuro con un nuevo proyecto de vida (una nueva pareja; una nueva dedicación o meta profesional), ¿cómo podríamos hacerlo si no estuviera vacío ese espacio que nos espera?

¿Cómo llenaríamos y diseñaríamos nuestro futuro si éste ya estuviera escrito?

 Si así fuera, ¿cómo llenar un espacio que ya está lleno?

Si alquilamos o compramos una casa, necesitamos que ésta se halle vacía para poner nuestros muebles. Si estuviera llena de muebles, ¿cómo la llenaríamos de los nuestros?

Agradezcamos a la vida el regalo de la incertidumbre, porque eso nos permite entrar en cada segundo de nuestras vidas a un espacio libre que nos permite colocar los muebles que nosotros queremos.

Y más allá de eso, aceptemos que no tenemos el control y que si después de alinear y ejecutar nuestras acciones en la dirección deseada no se cumplen nuestros objetivos, la vida nos regalará una lección que aprender.

Además, siempre que se cierra una puerta hay otra que se abre.

No se puede vivir con miedo. Hay que andar el camino y confiar.

 

Lecciones de Albert Einsten

jueves, 10 de enero del 2008
Enricpor Enric
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Lecciones de Albert Einsten

52563-45684.jpgEl extraordinario y entrañable físico Albert Einsten no solamente fue reconocido por su capacidad de descubrir tantos principios del universo que demostraban como su habilidad científica sobrepasaba al de cualquier otro investigador de la época, sino también por la genialidad y el valor de sus palabras. 

Aquí os comparto 10 principios maravillosos escritos por él que pueden ser aplicados a la vida diaria:

1.      La persona que nunca ha cometido un error es aquella que nunca ha intentado hacer nada.

2.      La educación es aquello que permanece en la mente de la persona después de que ha olvidado todo lo que aprendió en la escuela.

3.      Tengo suficiente capacidad artística como para dibujar libremente basado en mi imaginación.  La imaginación es más importante que el conocimiento.  El conocimiento es limitado. Pero la imaginación envuelve al mundo.

4.      El secreto de la creatividad es saber como ocultar sus fuentes.

5.      El valor de un hombre debe verse en lo que el da y no en lo que es capaz de recibir.  Intente ser algo más que un hombre de éxito, intente ser un hombre de valores.

6.      Hay dos maneras de vivir: usted puede vivir como si nada fuese un milagro; o puede vivir como si todo es un milagro.

7.      Cuando me examino a mi mismo y mis métodos de pensamiento he llegado a la conclusión de que mi don de la fantasía ha significado más para mi que cualquier talento.

8.      Para ser un miembro inmaculado de un rebaño de ovejas, uno por encima de todo debe ser primero una oveja.

9.      Debes aprender las reglas del juego y luego debes jugar mejor que todos los otros jugadores.

10.  Lo más importante es que no dejes de hacerte preguntas.  La curiosidad tiene su razón de ser.

 

El Activo Más Valioso

lunes, 07 de enero del 2008
Enricpor Enric
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El Activo Más Valioso

51792-45282.jpg Acabo de publicar en el día de hoy, un post el Objeto más Valorado por las personas ricas.  Un post inspirado por un informe publicado por Barclays Wealth en el que a través de una encuesta realizad entre las personas de gran fortuna afirman cual es el objeto más valioso que su riqueza les permite adquirir. La respuesta es genuinamente interesante.

Resulta curioso como la perspectiva de la realidad cambia según nuestra condición de vida.  No en vano Nike, en sus famosos anuncios comerciales como el de Mohamed Alí, declaran que la realidad es sólo una opinión.  Sin lugar a dudas, así lo es porque la mayoría de las personas “no adineradas” afirmarían que los objetos de lujo que la riqueza puede adquirir tienen relación directa con joyas, piedras preciosas y artículos de lujo.

Pero los ricos de nuestro mundo afirman que el objeto mejor adquirido por su riqueza es tiempo.  Sí señor, el tiempo.   Que curioso es el mundo.  Los que no tienen dinero valorar más lujos materiales, pero lo que lo tienen valoran el tiempo.

Que lástima que muchos no se den cuenta que nuestro mayor tesoro es el tiempo.  Date una vuelta por  Todo Un Lujo  y reflexiona con el post.

¿Quieres volar o no?

lunes, 07 de enero del 2008
 Sabemos que la naturaleza es sabia y que su esencia más profunda está en el cambio. La naturaleza nos demuestra constantemente que todo en ella tiene que cambiar para crecer; es decir que sin evolución no hay crecimiento.

Aunque la evolución es el proceso de crecimiento de todo lo que nos rodea, el hombre tiende a permanecer estático, acomodándose a sus distintas situaciones de vida aunque éstas no le sean propicias.

En muchas ocasiones el ser humano tiende a asegurar lo que tiene para no perderlo, a pesar de que realmente no merezca la pena conservarlo, con tal de no afrontar la situación de tener que cambiarlo. Eso explica que muchas veces las personas no se atrevan a iniciar un cambio hasta que no encuentran un sustitutivo de eso que saben que deberían cambiar, lo que evidentemente les limita para encontrarlo dada su  tendencia a esquivar el propio cambio.

El cambio siempre implica un riesgo pero te permite dar un paso adelante para conducir tu propia vida en lugar de dejarte conducir por ella, como si fueras simplemente un pasajero en lugar del conductor. Basta con que nos preguntemos: si lo que le pasa a mi vida va a ser finalmente mi problema, ¿no es mejor que conduzca yo? ¿o prefiero que me conduzcan mis circunstancias? ¿o acaso prefiero que me conduzcan los demás?

Volvamos a la naturaleza. No sé si sabéis que el águila llega a vivir unos 70 años pero para llegar a esa edad tiene que experimentar un profundo cambio. A sus 40 años sus uñas se tornan apretadas y flexibles lo que le impide agarrar a sus presas; su pico, antes largo y puntiagudo, se curva apuntando hacia su pecho, lo que le resta su eficacia; y, sus alas están envejecidas y son pesadas, dado el grosor de sus plumas, por lo que volar se le hace muy difícil.

Entonces el águila tiene dos opciones: morir o enfrentar su doloroso proceso de renovación que durará 150 días. Situada en un nido en la alta montaña, junto a un paredón, empezará a golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo, esperando después al crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus viejas uñas y cuando éstas vuelvan a crecer se deshará de sus plumas viejas. Así, tras cinco meses, su proceso de renovación le habrá devuelto la vida y volará de nuevo sobre el cielo.

Sin embargo, el hombre cuenta con una gran ventaja que no tiene el águila. El ser humano conoce el sentido de sus acciones y por tanto puede dotar de absoluto sentido a su proceso de transformación, lo cual minimiza la dificultad del cambio e incluso su riesgo.

Por tanto, si sabes dónde quieres ir y ese destino se corresponde con tu sistema de creencias y valores, deberás preguntarte qué te lo impide y potenciarte frente a esos otros juicios y creencias que obstaculizan tu camino.

Una vez resuelto todo aquello que te lo impide, tendrás que preguntarte: ¿quiero volar o no?

 

 

El peso de la certeza

lunes, 31 de diciembre del 2007

Quiero desearos a todos los lectores y simpatizantes de este bloq de JUSTCOACHING lo siguiente: Que el año 2008 os regale todo aquello que deseais desde el corazón.

Y como restan poco más de dos horas para que acabe el año 2007, os propongo que nos descarguemos del peso de nuestra certeza y cambiemos el control por la libertad.

Feliz año 2008 para todos

EL PESO DE LA CERTEZA

Que terrible peso el de la certeza. Sentirme en la obligación de tener la razón; para sustentarme, para mantenerme en pie.

¿Qué es la certeza? Quizá la seguridad de estar en lo cierto, de tener la razón. Es poseer la verdad.

Y la pregunta sería, ¿es que la verdad puede habitar en un solo lugar? ¿acaso la verdad puede tener dueño?

Tras la certeza y la verdad se esconde muchas veces el ansia de poder del ser humano para dominar a otros. Si tengo la verdad me sitúo por encima de los demás y tomo el control. No los respeto sino que, desde mi privilegiada posición de ostentar la verdad, simplemente los tolero.

Pero en muchas ocasiones esa ansia de poder no es la causa de tratar de poseer la verdad sino la consecuencia.

Cuantos de nosotros vivimos con el discurso interior de que no podemos equivocarnos porque tenemos que ser perfectos. Y que hay mejor que tener la certeza de haber encontrado la verdad para que sean los demás quiénes estén equivocados.

En cualquier caso, esta actitud nos hace invulnerables, nos aleja de los demás y nos retira de cualquier posibilidad de aprendizaje.

No vemos las riquezas de los demás porque estamos demasiado ocupados en proteger nuestra certeza. Pero la certeza descansa en el control mientras que el aprendizaje es hijo de la apertura y de la libertad.

Imagino a la verdad como un globo que llevo atado a mi mano con una cuerda. El viento lo empuja porque la verdad no tiene dueño y por tanto puede estar en todas partes, pero yo he decidido que voy a pasarme mi vida tirando de la cuerda para que nadie me quite la verdad.

Hemos olvidado que nuestra responsabilidad no es atar el globo y custodiarlo para que nadie nos lo quite. La responsabilidad es la habilidad para responder, y quizás tendremos que preguntarnos: ¿para qué no dejar volar ese globo? ¿para qué no soltar el control?

Mejora tus relaciones

jueves, 27 de diciembre del 2007
En cualquiera de nuestras relaciones surgen cuestiones o problemas puntuales que vamos resolviendo y cuya resolución nos permite mantenerlas sanas.

Pero que pasa cuando en una de nuestras relaciones, sea personal o laboral, llegamos a una situación de bloqueo con la otra persona. Cuando eso pasa, es evidente que cada una de dichas personas se explica la situación mediante razones subjetivas y por tanto bien distintas, pero el único hecho objetivo es que entre ellas existe un problema de comunicación.

Entre esas dos personas ocurren y han ocurrido una serie de hechos, objetivos en sí mismos, pero cuya interpretación ha sido diferente para cada una de ellas. Es lógico, ambas ven el mundo con sus propias y personales gafas, es decir a través de sus propios juicios y creencias, construyendo así su subjetiva realidad, lo que les ha llevado a mantener posiciones enfrentadas entre sí.

En estos casos, es muy habitual que cada persona se aferre a su forma de ver el mundo (sus gafas) e intente por tanto cambiar la forma que el otro tiene de verla, lo que este último interpreta como un intento de la otra persona por cambiarlo. Eso siempre acaba en fracaso porque frustra al que lo intenta y pone a la defensiva al que se siente invadido, lo cual contribuirá únicamente a tensar y complicar aún más su relación.

Entonces hay que recordar lo siguiente: las personas más que resistirse al cambio se resisten a ser cambiadas; lo que confirma que nadie puede cambiar a otra persona porque es tan solo uno mismo quién puede decidir su propio cambio.

Por tanto, si no podemos cambiar a otro, lo único que podremos hacer es cambiar nuestra manera de relacionarnos con el otro. Sólo desde nuestro lugar podremos cambiar la relación que tenemos con él.

Pero no podremos hacerlo mientras nos sintamos víctimas del otro porque desde ese lugar siempre estamos esperando a que sea el otro quién modifique sus acciones o conductas, cuando hemos de hacer justamente lo contrario.

Cuando somos conscientes de que nosotros somos responsables de nuestra forma de relacionarnos con el otro (de nuestro hacer), se nos abrirá un mundo de posibilidades porque habremos conseguido cambiar nuestro lugar de observación, nuestra forma de observar e interpretar los hechos y por tanto al otro.

Anímate: tú tienes en ti mismo la llave de la solución. Permítete encontrarla.

 

El viaje hacia tí

miércoles, 19 de diciembre del 2007
Tu vida está en orden, todo ocupa su lugar, nada te falta en apariencia y sin embargo no te sientes feliz.

Haces todo lo correcto, cumples tu responsabilidad, vives una vida tranquila pero algo te falta. No lo sabes precisar, y te calmas a ti mismo diciéndote: "no me puedo quejar".

Y así van pasando los días, años incluso o quizá, si te despistas, pase toda la vida, evitándote a ti mismo, rehuyendo preguntarte: ¿qué me pasa? ¿por qué no estoy a gusto en mi vida?

Hemos dejado de preguntarnos qué queremos, dónde queremos ir, o cómo queremos que sea nuestra vida, como si ésta pudiera permanecer siempre inmóvil, sin sufrir cambio alguno. Al evitar cuestionarnos el fondo de nuestras vidas estamos preservando nuestra "zona de confort" aunque sea a costa de renunciar a nuestro auténtico "yo".

Plantearnos estas preguntas a nosotros mismos aceptando nuestras más sinceras respuestas podría llevarnos a tener que asumir la ardua tarea de tener que modificar o incluso desmontar -para construir nuevamente- determinadas áreas de nuestras vidas que hemos considerado intocables e inamovibles.

Esta es la razón por la que muchas personas viven evitando formularse estas preguntas, evitándose a sí mismas, para así poder mantenerse en su "zona de confort" a la que se agarran, en muchas ocasiones a cualquier precio, desconociendo que las mayores riquezas de nuestra vida proceden de la "incertidumbre" que te compensa de sus peligros con grandes recompensas.

Y es que la vida nunca te dice lo que pasará mañana, ni siquiera lo que ocurrirá en su siguiente segundo, lo que significa que la incertidumbre está en la esencia de nuestras vidas, aunque no nos guste.

Pero ¿por qué no habría de gustarnos? Aceptemos que la vida no tendría sentido si supiéramos todo lo que nos va a ocurrir a lo largo de la misma, y agradezcamos su incertidumbre, aprovechémosla a nuestro favor aceptando vivir con unas dosis de riesgo que rompan nuestra cotidianidad, que muchas veces nos convierte en prisioneros de nosotros mismos.

Veamos en nuestros obstáculos o en las pruebas que la vida nos depara una oportunidad de aprender, de mejorar, en definitiva de crecer; entendiendo que la solución ante esos obstáculos no es la de dar un rodeo para evitarlos, ni tampoco la de engañarnos como si no existieran, sino la de mirarlos de frente, con el oportuno respeto, y recorrerlos hasta el final sabiendo que, tras caer y levantarnos cuantas veces sea preciso, podremos salir vencedores y enriquecidos de esa experiencia.

Es precisamente en la incertidumbre cuando aprendemos a descubrir la potencialidad infinita que el ser humano porta en su interior, cuando nos abrimos a nuevas experiencias, cuando descubrimos cualidades de nosotros mismos que antes simplemente desconocíamos, descubriendo asimismo que nuestras nuevas actitudes de vida nos proporcionan nuevas recompensas que a veces ni tan siquiera soñábamos con alcanzar.

El proceso de salir de tu zona de confort para ser realmente tú mismo, es decir para perseguir tus propios sueños, es iniciar tu propio viaje, para lo cual debes asumir el grado de incertidumbre necesario, aceptando vivir emociones y experiencias que hoy te son desconocidas pero sabiendo que te enriquecerán enormemente y que tratarás de que te conduzcan a la consecución de tus objetivos.

Hazte un regalo a ti mismo: regálate la incertidumbre necesaria para que tus sueños puedan hacerse realidad.

 

 

 

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Comentarios

La rigidez nos aprisiona (lerna)
Felicidades...(19 mar)
Detenerse para avanzar (joseplanas)
Gracias Rolman.Interesantísima aportación.Ni más que una piedra ni menos que un Dios o tal vez Dios ......(16 mar)
Detenerse para avanzar (Rolman)
¡Oeaohoo! detenerme un instante, es interesante.Veamos, a la primera pregunta de tan interesante ......(12 mar)
Besos y abrazos (sef)
hola que tal ese juego es un culo...(09 mar)
Detenerse para avanzar (joseplanas)
Gracias a ti Alegría.Las palabras, como tantas otras cosas, son fruto de la inspiración y tienen a ......(08 mar)

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