El viaje hacia tí
Haces todo lo correcto, cumples tu responsabilidad, vives una vida tranquila pero algo te falta. No lo sabes precisar, y te calmas a ti mismo diciéndote: "no me puedo quejar".
Y así van pasando los días, años incluso o quizá, si te despistas, pase toda la vida, evitándote a ti mismo, rehuyendo preguntarte: ¿qué me pasa? ¿por qué no estoy a gusto en mi vida?
Hemos dejado de preguntarnos qué queremos, dónde queremos ir, o cómo queremos que sea nuestra vida, como si ésta pudiera permanecer siempre inmóvil, sin sufrir cambio alguno. Al evitar cuestionarnos el fondo de nuestras vidas estamos preservando nuestra "zona de confort" aunque sea a costa de renunciar a nuestro auténtico "yo".
Plantearnos estas preguntas a nosotros mismos aceptando nuestras más sinceras respuestas podría llevarnos a tener que asumir la ardua tarea de tener que modificar o incluso desmontar -para construir nuevamente- determinadas áreas de nuestras vidas que hemos considerado intocables e inamovibles.
Esta es la razón por la que muchas personas viven evitando formularse estas preguntas, evitándose a sí mismas, para así poder mantenerse en su "zona de confort" a la que se agarran, en muchas ocasiones a cualquier precio, desconociendo que las mayores riquezas de nuestra vida proceden de la "incertidumbre" que te compensa de sus peligros con grandes recompensas.
Y es que la vida nunca te dice lo que pasará mañana, ni siquiera lo que ocurrirá en su siguiente segundo, lo que significa que la incertidumbre está en la esencia de nuestras vidas, aunque no nos guste.
Pero ¿por qué no habría de gustarnos? Aceptemos que la vida no tendría sentido si supiéramos todo lo que nos va a ocurrir a lo largo de la misma, y agradezcamos su incertidumbre, aprovechémosla a nuestro favor aceptando vivir con unas dosis de riesgo que rompan nuestra cotidianidad, que muchas veces nos convierte en prisioneros de nosotros mismos.
Veamos en nuestros obstáculos o en las pruebas que la vida nos depara una oportunidad de aprender, de mejorar, en definitiva de crecer; entendiendo que la solución ante esos obstáculos no es la de dar un rodeo para evitarlos, ni tampoco la de engañarnos como si no existieran, sino la de mirarlos de frente, con el oportuno respeto, y recorrerlos hasta el final sabiendo que, tras caer y levantarnos cuantas veces sea preciso, podremos salir vencedores y enriquecidos de esa experiencia.
Es precisamente en la incertidumbre cuando aprendemos a descubrir la potencialidad infinita que el ser humano porta en su interior, cuando nos abrimos a nuevas experiencias, cuando descubrimos cualidades de nosotros mismos que antes simplemente desconocíamos, descubriendo asimismo que nuestras nuevas actitudes de vida nos proporcionan nuevas recompensas que a veces ni tan siquiera soñábamos con alcanzar.
El proceso de salir de tu zona de confort para ser realmente tú mismo, es decir para perseguir tus propios sueños, es iniciar tu propio viaje, para lo cual debes asumir el grado de incertidumbre necesario, aceptando vivir emociones y experiencias que hoy te son desconocidas pero sabiendo que te enriquecerán enormemente y que tratarás de que te conduzcan a la consecución de tus objetivos.
Hazte un regalo a ti mismo: regálate la incertidumbre necesaria para que tus sueños puedan hacerse realidad.
- ¿Te gustó el post? »
- Vótalo (23)
- Añádelo a tus favoritos (1)

Comentarios sobre El viaje hacia tí
HOLA JOSE!!! MUCHAS GRACIAS POR TU COMENTARIO.... OTRA PERSPECTIVA DE LO QUE HABITA MI MENTE.
MUY CIERTO, ALGUNOS SOLO ABANDONAMOS NUESTRA ZONA DE CONFORT "cuando quedarse en donde se esta es mas doloroso que el cambio mismo". Y SI, NOSOTROS SOMOS EL PRINCIPAL OBSTACULO PARA NO SER FELICES, NOS PRIVAMOS DE TANTAS COSAS, NO NOS DAMOS PERMISO PARA SERLO... NO SE SI SEA FACIL... PERO EL INTENTARLO ES EL PRIMER PASO, NO CREES?
Estoy completamente de acuerdo con tu comentario. A veces hay que pesar valores para saber lo que realmente es importante porque la dinámica de nuestra vida nos aleja de nosotros mismos y de lo que realmente nos importa.
En mi opinión, hay que saber detenerse para observarse uno mismo. Preguntarnos: ¿dónde estoy? ¿dónde quiero estar? ? ¿qué me falta? ¿qué me sobra? Y con esas respuestas, sin negarme los miedos, caminar hacia adelante mostrándole a mis miedos que no me van a retirar de ir a donde quiero.
Tienes razón: intentarlo es el primer paso para conseguirlo.
Cada persona es experta en sí misma pero tiene puntos ciegos en los que no ve. El Coach le acompaña a descubrirlos y al identifiarlos se convierten en referencias que potencian a la persona hacia adelante.
No eres cansona pero sí muy curiosa, y eso es bueno para avanzar.
Un abrazo.
Te espero por mi blog.
Sarah
Me alegro de que hayas podido reflexionar más allá de lo que te sucede, situándote en el marco de lo que te podría suceder. Gracias por enriquecerme desde tu visión de adolescente; visión que nunca deberíamos de perder.
Espero que podamos continuar en el dialogo porque el monologo me aburre.............
Ya me voy hacia el trabajo pero te prometo escribirte mas tarde o mañana
Silvia
El diálogo siempre enriquece, así que escribe cuando quieras. Tus comentarios serán siempre bien recibidos. Gracias
leyendo este escrito, hay algo muy cierto.... ese signo de interrogacion que se ve en el fututro de las personas esaincertidumbre como dices , es lo que hace de vivir para adelante algo fabuloso, y superar los obstaculos que puedan venir todo un desafio el otro dia escuche una frase que me gusto, si el atajo fuera bueno
no existiria el camino....
bueno muy utiles tus palabras, sinceramente no habia descubierto tu blog aun pero creo que sera un placer recorrerlo en el futuro.
Que bueno que nos permitamos no coger atajos porque es en el camino donde está la lección a aprender.
Gracias por tus palabras y por encontrarnos en el camino.
¿Qué nos falta en este caso? ¿valor?
Felices días.
http://annamater.blogspot.com/
Cuando estamos ciegos, no podemos ver adónde ir.
Muchas veces no identificamos que las piedras de nuestro camino contienen una valiosa información para nosotros más allá del tropiezo que causó nuestra ceguera.
En esos obstáculos hay luz para nosotros y no olvidemos que la llama de una pequeña vela basta para acabar con la oscuridad más profunda
Una vez encendida esa pequeña luz , nos será más fácil decidir nuestro rumbo. Es entonces cuando el valor puede empezar a acompañarnos.
Felices fiestas y gracias por la frescura de tu poesía
me gusto tu blog. me tendras por aca.
te dejo un besote y un abrazo
Un beso y feliz 2008